La guerra contra el terrorismo. Así se etiquetaba la guerra contra Irak. Es difícil vender una guerra contra un enemigo difuso como el terrorismo islámico. Siempre parece más clara la opción de atacar a un enemigo tradicional, un país, sobre el que descargar toda la maquinaría militar. Faltaba buscar una conexión de Irak con el terrorismo islamista. EEUU sostuvo que existían conexiones de Sadam Hussein con Al Qaeda. Se motivó la necesidad de la guerra por el peligro inminente para la comunidad internacional que suponían las armas de destrucción masiva. Blair llegó a cifrar el tiempo en que podían lanzar un ataque en 45 minutos. ¡Para preocuparse¡ No quedaba tiempo para que los inspectores de Naciones Unidas hicieran su trabajo, no fuera a ser que ya con el verano encima todo fuera más complicado.
Aznar lo vio claro: era el momento de arrimarse a los americanos y no le importó torpedear la política exterior de la Unión Europea ni pelearnos con Chile y Méjico. Todo para sacarnos del rincón de la historia. Ni siquiera la oposición de la inmensa mayoría de los españoles hizo temblar el pulso a nuestro gran estadista.
El resultado es conocido, las armas de destrucción masiva eran un camelo y Al Qaeda que antes no estaba presente en Irak ahora sí lo está y despliega su terror todos los días. EEUU ha obsequiado a Al Qaeda un escenario ideal para desarrollarse. Fuerzas ocupantes a tiro, un Estado desmantelado, enfrentamiento entre comunidades, pobreza, desesperación. Es difícil cuantificar cuantas nuevas vocaciones terroristas ha generado esta guerra desastrosa. ¿Cúantos habrán abrazado el islamismo radical por culpa de las violaciones de los derechos humanos en Abu Graib o Guantánamo? La guerra contra el terrorismo no se puede decir que se esté ganando cuando se cuentan por decenas los muertos cada día. ¿Es muy buena la situación de un país en el que puedes saltar por los aires cualquier día al hacer la compra?
Si Sadam no estaba conectado con Al Qaeda ni suponía una amenaza para la comunidad internacional, agotadas las existencias vendidas por los americanos contra iraníes y kurdos, su eliminación no sirve para calificar de éxito una guerra planteada contra el terror.
Más de medio millón de muertos civiles iraquíes y 4000 muertos americanos en combate y quién sabe cúantas decenas de miles de mutilados y no parece que los responsables de este desaguisado monumental asuman la más mínima responsabilidad de sus errores, de su ignorancia y de sus mentiras.
Hasta el militarismo sufre al constatar se que no es posible sostener la victoria inicial fruto de la superioridad militar sobre el terreno. Más les valdría conocer mejor otras culturas, aprender árabe, que tanta tecnología destructiva.
Y hablando de aprender idiomas, que fácil es hacer el ridículo en una tele extranjera cuando se es un poquito soberbio y se cree uno que controla...Tanto tiempo escuchando a Aznar decir que España está muy mal, que nos rompemos y balcanizamos para oírle ahora en inglés que la situación en Irak es muy buena, aunque matiza , eso sí, que no es idílica.






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